25 octubre 2026

Rebajas fiscales de Vox para las rentas altas y recortes públicos para la mayoría de la ciudadanía


 La trampa del «alivio fiscal»: Por qué la bajada de impuestos perjudica a la clase trabajadora

Bajo el atractivo lema de «dejar el dinero en el bolsillo de los ciudadanos», la derecha política —con Vox a la cabeza y el beneplácito del Partido Popular en diversos pactos territoriales— ha situado la rebaja masiva de impuestos en el centro del debate económico. Sin embargo, al desglosar los números y analizar la letra pequeña de estas propuestas, la realidad resulta muy distinta a la promesa publicitaria: no se trata de un alivio para la mayoría, sino de una redistribución inversa de la riqueza que debilita los pilares del Estado del bienestar.


1. Un «regalo» fiscal que no llega a quien más lo necesita

La medida estrella de la propuesta fiscal de Vox consiste en instaurar un IRPF de solo dos tramos (un 15% hasta los 70.000 euros y un 25% para rentas superiores) junto con un mínimo exento de 22.000 euros anuales. A primera vista, la cifra de 22.000 euros suena atractiva, pero oculta una paradoja evidente para las rentas más humildes.

El salario más frecuente en España ronda los 16.520 euros brutos al año. Los trabajadores que perciben este sueldo —o quienes ganan menos de 17.000-22.000 euros anuales, que representan casi al 24% de los asalariados del país— no ganarán ni un solo euro extra al mes con esta reforma. La razón es sencilla: en el sistema fiscal actual ya están exentos de pagar IRPF.


2. Alfombra roja y bolsillos llenos para las rentas más altas

Mientras las clases trabajadoras y con salarios precarios obtienen un beneficio nulo, el diseño del tramo único al 15% hasta 70.000 euros dispara los ingresos de los tramos salariales más elevados:

Sueldos de 40.000 €/año: Obteniendo un ahorro de unos 475 € al mes.

Sueldos de 70.000 €/año: Su nómina neta aumenta un 26,1%.

Sueldos de 100.000 €/año: Perciben un aumento del 30% en su salario neto, lo que equivale a 1.577 euros extra cada mes.

Los datos de Hacienda revelan la enorme brecha de esta medida: menos del 3% de los contribuyentes con mayores ingresos (más de 79.000 € anuales) se quedaría con más del 21% de todo el ahorro fiscal generado por la reforma del IRPF.


3. El agujero en las arcas públicas: ¿Quién paga la factura?

Llevar a cabo una reducción impositiva de este calibre implica un roto gigantesco en la recaudación del Estado. La suma de las bajadas en el IRPF, el Impuesto sobre Sociedades (al 15%) y el IVA supondría una pérdida de ingresos de entre 64.000 y 85.000 millones de euros anuales.

Para poner esta cifra descomunal en perspectiva:

Equivale a financiar casi 11 meses del gasto nacional en educación.

Supone más de dos años completos del presupuesto de defensa.

Representa más de 100 días del gasto total en pensiones de todo el país.

Prometer que semejante agujero recaudatorio se compensará únicamente recortando el «gasto político» o eliminando subvenciones es una irresponsabilidad presupuestaria. Un recorte de esta magnitud sobre los ingresos del Estado conduce inevitablemente al desmantelamiento o deterioro de la sanidad pública, las listas de espera en dependencia, la educación y las infraestructuras.


4. Conclusión: Chovinismo del bienestar frente a la realidad social

Es contradictorio apelar al «voto obrero» o proclamar la defensa de los trabajadores patriotas mientras se promueve un modelo fiscal libertario que asfixia los recursos públicos. Quienes más dependen de la sanidad pública, de la escuela pública y de las ayudas sociales son, precisamente, las familias de menor renta que no recibirán un solo céntimo de ahorro en su nómina con estas bajadas de impuestos.

La bajada masiva de impuestos propuesta por la derecha no es una solución al estancamiento salarial ni a la pérdida de poder adquisitivo; es un espejismo populista que priva al Estado de las herramientas necesarias para corregir la desigualdad y proteger a la mayoría social.